EMILIO VELILLA ESCULTURAS

 

INSTANTES

Cuando me pregunto qué es la escultura o mejor dicho que es una escultura encuentro siempre tantas definiciones y tan precisas o imprecisas que nunca acabo de contestarme.

Las respuestas que he encontrado han ido cambiando con los años, a veces completándose  y otras mostrándose radicalmente distintas a las  anteriores.

Se podría definir a una escultura con muchísimos conceptos, tantos como la realidad del pensamiento hace posible; Efectivamente una escultura es infinitas cosas.

En su “estar” no escapa a la realidad dimensional como cualquier otra existencia., pero  me parece como si su tiempo, espacio y materia tuviesen alguna singularidad sobre el resto, aunque sea solo porque la escultura evidencia continuamente estos tres aspectos.

La escultura es la materia que a su vez contiene a la forma (o viceversa) y la idea que anida en ellas, pero es seguramente más que esto, es también el modo en que se expresa una idea, la suerte de la elección y seguramente una herramienta para explicar la vida.

Una escultura es un proceso en el tiempo, una sucesión de modos hechos y actitudes emocionales que la materia acoge por medio de un complicado dialogo con el autor.

Siempre me han interesado aspectos de la escultura como el volumen, la dimensión, el hueco, el espacio modificado, el relieve, la textura, el signo, el material, etc. Pero en estos momentos presiento la escultura como un calendario personal e intemporal  en el que cada figura ocupa un lugar de mi tiempo, encierra una emoción y alberga algunos recuerdos. En este calendario lo nombres y números  con los que tradicionalmente medimos el tiempo  se han sustituido por la representación material de los instantes pasados. Un pasado reeditable gracias a las figuras realizadas.

Es por tanto para mí esta tercer exposición en Bruselas, la oportunidad para  contemplar reunido  algunos de los signos que constituyen mi calendario escultórico, un momento para recordar y reflexionar sobre algo tan certero como el pasado.

 

Emilio Velilla

Octubre 2008

El Sueño de la Razón, Bronce,3/8, 2000, 22x20x11 cm.

MOMENTS

Whenever I ask myself what is sculpture, or to be more precise, what is a sculpture; I always find so many definitions that are either so precise or imprecise that can never quite answer my question.

The answers I have come up with have changed along with the years, sometimes complementing and other times being radically different to the preceding ones.

A sculpture can be defined through many concepts, as many as the reality of thought allows. Indeed, a sculpture has infinity of component.

It's "being", as with any other existence, cannot escape dimensional reality, though it seems to me as if its time, space and material possesses a certain singularity over the rest, even if this is only because sculpture continuously manifests these three aspects.

A sculpture is the material that, at the same time, contains the form (or vice versa) and the idea that nests within it. However, it is evidently more than this. It is also the way in which an idea is expressed, the destiny of choice and, unquestionably, an instrument through which to explain life.

A sculpture is a process in time, a succession of given customs and emotional attitudes that the material takes on through a complex dialogue with the artist.

Aspects of sculpture have always interested me, such as its volume, dimension, hollowness, modified space, relief, texture, symbol, material, etc. But, right now, I feel as if sculpture is a personal and timeless calendar in which each figure occupies a place in my time, confining an emotion and harbouring memories. In this calendar, the names and numbers with which we traditionally measure time are substituted by the material representation of passed moments. A past that can be reedited thanks to the figures created.

Consequently, for me, this third exhibition in Brussels offers me the opportunity to contemplate some of the symbols that make up my sculptural calendar, a moment in which to remember and reflect on something as certain as the past.

 

Emilio Velilla

Octubre 2008