EMILIO VELILLA ESCULTURAS

 

A propósito de “Demiurgos”, de Emilio Velilla

 

Ser un mito no es sencillo. Prometeo lo presiente, lo padece y aún sintiéndolo arrastra el fuego de los dioses, cual mortal, empujado por una voluntad que, excepcionalmente, se deja acompañar por la fuerza. El demiurgo, en cambio, se permite el lujo de intentar desprenderse de la incomodidad del héroe. Por eso duda, por eso explora desorientado, por eso va desnudo a tientas... incluso se bate en duelo a veinte pasos, tan largos como el atardecer más lento.

Liberado del peso de la divinidad, que no del de una conciencia repleta aún de incertidumbres, se asoma a su propio rostro y lo suplanta librándose por un momento de su mente. Es tal su alivio, que hasta el propio cuerpo quiere escapar del cuerpo. Por fin ha dejado de estar solo, su otro yo a estrenar, le permite descansar y ver con perspectiva todo lo que le rodea. Por un instante, encuentra respuestas que le dan sentido a tantas y tantas preguntas. Todo parece tan claro, ahora.

Bajo la intensa mirada de su nuevo yo y con el silencio cómo único testigo de su hazaña, disfruta de esa huida en puntos suspensivos, la de sí mismo.

 

Gema Ortiz Martin

Speaking of "Demiurge" by Emilio Velilla

 

It isn’t easy being a legend.  Prometheus perceives it, endures it, but nonetheless hauls the fire of the gods with him, a mortal, driven by resolve, with might on his side. The Demiurge, on the other hand, is allowed to rid himself of the discomfort of being a hero. Consequently, he can doubt, explore confusedly, grope blindly in the dark, and engage in a dual at twenty paces, lasting as long as the most protracted of sunsets.

Free from the weight of divinity, though not of a conscience still replete with uncertainties, he is able to peer out of his own expression and supplant it, freeing himself for an instant from his own mind. The relief is such that even his body wishes to escape itself. At last he is not alone, his other self has been released, and he can rest while placing all that surrounds him into perspective. For an instant, he finds the answers that give meaning to countless questions. Everything seems so clear now.

Under the intense gaze of his new self and with silence as the only witness to his adventure, he can enjoy this unpredictable escape from himself.

 

Translate.

Paul Lory

 

 

El crepúsculo alumbra la intuición de algún error primigenio.

 

Le crépuscule illumine l’intuition de quelqu’erreur primitive.

 

HEGEL

Invierno, Bronce,1/8, 2010, 28x13x6cm.