EMILIO VELILLA ESCULTURAS

 

“Dos o más figuras en el espacio”

 

La escultura como representación/proyección de la comunicación y/o incomunicación. Relaciones diversas entre personas, animales y objetos: de las sillas vacías en espera de un diálogo, al “diálogo a tiros”, pasando por una serie de situaciones intermedias.

Este sería un resumen rápido de lo que, detrás de un título que podríamos definir como “situacional”, me sugiere un recorrido por la exposición.

La exposición incluye obras sobre varios de los temas preferidos y recurrentes en la producción de Emilio Velilla: la familia, las relaciones de pareja y de amistad, la lectura, el circo, el boxeo, la mitología, etc., que en este caso se caracterizan por ser dos o más figuras en una misma obra.

En una escultura con una sola figura la tendencia es a interpretarla como un reflejo del estado de ánimo o actitud que nos transmite como ente único el “personaje” escultórico: introversión, intimidad, o bien extroversión, expansión, desarrollo de una acción, etc. En cambio cuando nos encontramos frente a una escultura con varias figuras resulta casi inevitable explorar la relación que las une, lo que el artista nos quiere transmitir y lo que, como observadores, percibimos nosotros.

Una y otra percepción no tienen necesariamente que coincidir, como tampoco las interpretaciones que se describen a continuación con lo que a los visitantes les diga cada una de las piezas expuestas.

 

 

En “Ausencias” las sillas están enfrentadas y listas para la comunicación, pero les faltan los personajes  que harían que sirvieran de algo, pero ahí están (¿esperando?). En cambio, en “Comunicación” (¿ ?) quizás los personajes piensen el uno en el otro, aunque estén de espaldas.

Tenemos relaciones de pareja envolventes: “Abrazo” (¿o algo más?), tensas: “Pulsión” (¿amor, lucha?), o desesperadas: “Reencuentro” (nos sostenemos uno al otro para no caer al abismo).

Situaciones familiares de expresión de alegría: “Arbórea”, de protección: “Paseo al borde del Paraíso”, de interrogación: “La pregunta” (¿habrá siempre una respuesta?), de descubrimiento conjunto: “Bañistas y medusa”, o de ayuda imprescindible: “Pequeño impulso” (sin él no arranco).

La cooperación necesaria para conseguir un objetivo: “Equilibristas”, “Esfuerzo”, para no perderse tanteando el camino: “Los exploradores”, para aliviar la fatiga: “Descanso en el combate”, o para asumir la derrota: “Las tres gracias” (hoy te toca ganar a ti).

La escusa de una lectura conjunta para representar comunicación, compañerismo y contacto humano: “Los lectores”, “Pareja de lectores”.

Finalmente nos encontramos con nuestra propia imagen materializada al otro lado del espejo: “Reflejo”, con la alegría y placer compartidos: “Juego de Ciclistas” o con el último recurso ante la falta de comunicación: “Veinte pasos” (¿y si habláramos?).

Tres piezas nos llevan a un dialogo “político/mitológico”: “El rapto de Europa” (si lo sé no la rapto), “Europa  a la espalda” (pesada carga) y “Europa sentada” (diálogo en el reposo, ¿podríamos entendernos?) en la que el toro, representante de la fuerza, se ve abrumado y vencido por el hecho y las consecuencias de su acción.

He aquí un breve recorrido por algunas de las piezas expuestas, a cada uno le toca elaborar su propia percepción y transmitirla, inyectando vida y enriqueciendo así el objeto que el artista ha creado y que presenta a nuestro escrutinio.

 

Eusebio Murillo Matilla

Europa a la Espalda, Bronce,6/8, 2002, 33x17x18 cm.